El
modelo educativo mexicano, en general, desde sus niveles incluso inferiores al
básico suelen basarse en tácticas y estrategias de aprendizaje tradicionales,
esto es, que existe u profesor que dicta clase a los alumnos (por su
etimología, significa que son aquellos que no tienen luz) y éstos últimos son
evaluados en función de los criterios específicos del profesor. Existe en ese
mismo sentido, un control estricto del tiempo del alumno para su aprendizaje
así como un lugar determinado para ello, mismos que se comparten en el aula.
En el sistema presencial el profesor
debe impartir conocimientos generales que deben ser memorizados antes que
comprendidos para facilitar la evaluación, sin embargo, no se trata de la mejor
respuesta para ello, porque lo memorístico no siempre se acompaña de la
aplicación de esos conocimientos. En ese mismo aspecto la resolución de
problemas se hace de forma incorrecta, ya que no estimula al alumno a buscar
alternativas de solución, sino que encuentra en el profesor alguna clase de “respuestas
o verdades absolutas” o aparentemente absolutas que extinguen casi por completo
las inquietudes en el sujeto del conocimiento.
En comparación con el sistema en
línea, se cuenta con un docente que se encarga de encaminar al estudiante en la
adquisición del conocimiento, es decir, no a su memorización, sino a su análisis
y comprensión, mismo que después sirva como una herramienta eficaz así como
eficiente para la resolución de problemas en la vida cotidiana, aplicando los
conocimientos adquiridos o cuestionándolos, dado el caso.
Los agentes en el proceso de
aprendizaje no se encuentran en contacto directo sino que se encuentran en
contacto a través de un aula virtual en la cual pueden crear foros de
discusión, blogs con entradas que propician la comprensión de información,
además del uso de aplicaciones de mensajería instantánea, creación de
animaciones y nubes de ideas. El docente en este caso sólo se limita a dirigir
y mostrar una serie de estrategia de aprendizaje al estudiante, éste último
quién es el encargado de agendar adecuadamente toda sus actividades para auto-gestionar
de manera adecuada los conocimientos, analizarlos, aprehenderlos e
interpretarlos cabalmente.
No existe en el aprendizaje en línea
una estructura específica y rígida que seguir, es por ello que aquellos que
desde pequeños han aprendido a través del aprendizaje tradicional se enfrentan
a un reto personal y profesional de gran trascendencia respecto de cómo se va a
enfrentar a cualquier clase de problemática en lo posterior, pues desarrollará
paulatinamente competencias de aprendizaje, desempeño, actitud crítica y
auto-didacta, así como auto-gestoría en la adquisición de saberes.
Siempre que el estudiante esté
abierto a mejorar la forma en la que aprende y los medios idóneos de los que se
sirve para tal empresa, así como el compromiso real y subsecuente para
mantenerse constante en la realización de sus objetivos y metas académicas,
existe garantía de que lo logrará. Cuando existe esperanza y trabajo, a tientas
les sigue el éxito.
--América V. Benítez García--
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